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Seguridad de los periodistas

Solían ser apreciados como la voz de la verdad y la equidad, o como los testigos públicos de la historia, sin embargo los periodistas de hoy son objetivo de ataques que ya no se limitan a las zonas de conflicto.

Proteger a los periodistas en todo el mundo es importante para nosotros.

Con el alcance global de AP, recopilando noticias en más de 100 países, nuestros periodistas enfrentan peligros al cubrir noticias todos los días. Nos tomamos la seguridad de nuestro personal muy en serio: nuestro equipo de seguridad global continuamente visita y actualiza la seguridad en nuestras locaciones en todo el mundo, especialmente en las zonas de conflicto. Los reporteros que cubren situaciones peligrosas, desde Afganistán hasta áreas que enfrentan crisis médicas, cuentan con lo último en equipo de seguridad y reciben capacitación intensiva para ambientes hostiles. 

Siempre habrá ciertos riesgos al cubrir noticias de primera mano, pero hay otros pasos legales que se pueden tomar para brindar protección internacional a los periodistas. Bajo el derecho internacional existente, la Convención de Ginebra y los protocolos adicionales promulgados desde entonces, los periodistas son considerados civiles cuando se trata de conflictos entre estados.

Choose a snippet imageEl fotógrafo de AP David Goldman usa una máscara de gas mientras la policía impone el toque de queda en Baltimore, el martes 28 de abril de 2015, un día después de los disturbios que ocurrieron después del funeral de Freddie Gray. (AP Photo/Patrick Semansky)

En 2013, las Naciones Unidas adoptaron una resolución en la que condenaban los ataques contra periodistas y subrayaban las obligaciones de las naciones de llevar a los responsables ante la justicia. Pero como la naturaleza de la guerra y los medios de comunicación ha cambiado drásticamente en los últimos años, estos protocolos ya no abordan los desafíos cada vez más peligrosos que enfrentan los periodistas. Con cada país responsable de investigar y enjuiciar a quienes matan a periodistas, en el mejor de los casos es un sistema imperfecto. Según el Comité para la protección de los periodistas, solo el 10 por ciento de los asesinos de periodistas son llevados ante la justicia. La impunidad para quienes matan periodistas solo les da más poder.

En 2016, en respuesta a las objeciones presentadas por AP y otras organizaciones de noticias, el Pentágono revisó sus directrices sobre la Ley de Guerra para eliminar los fragmentos que pudieran permitir a los comandantes militares estadounidenses tratar a los corresponsales de guerra como "beligerantes no privilegiados" en el caso de creer que los periodistas simpatizaban o cooperaban con las fuerzas enemigas. El manual enmendado también eliminó las palabras que equiparaban al periodismo con el espionaje. Estas revisiones pretendían identificar claramente a los periodistas como civiles y proteger a los periodistas bajo las leyes de guerra.

Si bien se han tomado medidas para mejorar la seguridad de los periodistas, AP cree que es necesario que haya un nuevo mecanismo legal internacional para proteger a los periodistas; el cual haga que matar periodistas o tomarlos como rehenes sea un crimen de guerra. Los crecientes desafíos a la capacidad de los periodistas para recopilar noticias deberían ser una causa de preocupación en todo el mundo. Cuando los medios independientes no pueden proporcionar reportes originales de primera mano, la libertad sufre. Una prensa libre es el baluarte más poderoso entre la tiranía y la democracia, hace que los gobiernos rindan cuentas y proporciona noticias confiables de testigos oculares que permiten a las personas tomar decisiones informadas y responsables.